¡LO DEJÉ TODO Y EMPRENDÍ!

Cada vez que oigo la frase lo “dejé todo y emprendí” me causa sentimientos encontrados.

Por un lado, siento y pienso ¡wow! ¡qué guay! yo quiero eso, tener el valor de dejarlo todo y emprender. Y por otro, me aterra “dejarlo todo”. Esa parte de la frase me produce tal incomodidad, que me quita el sueño, y recuerdo a mi queridísima amiga Mayte cuando dice: emprender es maravilloso, pero es un camino duro. Y muchas veces solitario, no es tan idílico como vemos en las redes sociales. Requiere de mucho esfuerzo, constancia, perseverancia, confianza… ¡eh! ¡pero como en muchas otras cosas en la vida!

Y no vengo aquí a tirar por tierra al emprendimiento, ¡ni mucho menos!, todo lo contrario. Soy la primera que quiere tragozar y disfrutar esta vida con mi propio emprendimiento, vivir y dedicarme a lo que realmente me gusta y no me supone un trabajo, mi ONG y expandir el desarrollo personal.

Y desde que decidí, que hacia ahí es a donde quiero ir, como decía antes, tengo sentimientos encontrados constantemente. Porque para alcanzar mi gran objetivo, quiero dejar mi trabajo actual para honrar uno de mis valores fundamentales, la libertad.

Ahí es cuando me enamoro, me vengo arriba, cuando veo a personas que lo dejaron todo y emprendieron, y pienso, si ellos pudieron, yo también puedo. Si he creado Selva de Sueños, puedo crear otro emprendimiento.

Y al día siguiente, me invade un sentimiento contrario en el que me siento cobarde, porque no quiero sufrir a corto plazo, perder la estabilidad económica que tengo ahora con mi trabajo actual. A pesar de que me repatea, cada vez más, que sean dueños de mi tiempo.

Honrar los valores ¿a qué precio?

Y aquí es donde quiero llegar, para traer el tema de honrar los valores.

Quien me conoce, y ha hecho procesos de coaching conmigo, sabe que para mí es un tema súper importante y que siempre saco en los procesos de mis acompañados.

Y siempre digo, que lo importante de los valores es honrarlos, y aquí vienen los matices. ¿Siempre? ¿Siempre?  La respuesta, para mí , es: NO.

Y es NO, siempre que seas consciente de ello, y sepas y tengas claro, por qué en este preciso momento no estás honrando alguno o varios de tus valores.

Y es que, me encuentro, cada vez más, a personas frustradas, estresadas porque no están honrando sus valores y entran en un bucle del que les cuesta salir.

Es cierto que hay una relación directa entre no honrar los valores y el estrés, pero todavía la hay más entre el estrés y no tener cubiertas las necesidades básicas.

Hay personas, que quieren emprender sin tener esas necesidades, que bien define la pirámide de Maslow, cubiertas, y se aferran a ese “lo dejé todo y emprendí”.

Pero ¿nos hemos tomado el tiempo de conocer, al detalle, las circunstancias que les permitieron, a esas persona, dejarlo todo y emprender? ¿cómo estaban emocionalmente cuando lo hicieron? cuando lo hicieron, ¿cuál era su situación económica? ¿en qué nivel de la pirámide de Maslow estaban? ¿cómo lo hicieron? ¿cuánto tiempo les llevó dar ese paso?…

Estas son, tan solo, algunas de las preguntas que te invito a hacerte si estás en este punto.

No honrar tus valores desde la consciencia puedes reducir el estrés

Porque hay momentos, en los que no podemos honrar, al cien por cien, nuestros valores, o alguno de ellos. Porque no tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, y necesitamos, en ese instante, enfocarnos en otros asuntos prioritarios. Mientras, paso a paso, con constancia y confianza, vamos construyendo nuestro sueño.

Para mí, lo importante, en este punto, es ser consciente, darme cuenta de por qué en este preciso momento, no estoy honrando uno de mis valores. Saber que es por una decisión propia, circunstancial y temporal, mientras eso sí, me hago cargo de ello, soy responsable de no honrar mi valor temporalmente, y voy tomando acción, en lugar de lamentarme y quedarme en el victimismo. Eso me ayuda a reducir el estrés de no honrar uno de mis valores.

Y es que, llevo tiempo diciéndome: soy cobarde por no dejar mi trabajo y dedicarme a lo que realmente quiero, pero cuando lo pienso, me paralizo, me congelo, tengo pánico, sudo, me tiemblan las piernas, me duele el estómago y siento que voy a caer al vacío.

emprender

Pero a la vez pienso: es un compromiso conmigo, con nadie más, no tengo que demostrar nada a nadie, solo hacer lo que a mí me hace sentir bien.

Así que hoy digo NO, NO soy cobarde, soy coherente conmigo y elijo cómo quiero que sea mi proceso.

Sé perfectamente que soy capaz, porque ahí tengo mi ONG con casi 6 años. Sé que puedo emprender y dedicarme a lo que sueño, modelar a personas como Mónica Galán, Borja Vilaseca, Sergio Canovas, Víctor Küppers, entre otros. Y lo hago desde la consciencia y la responsabilidad, de cuál es mi situación actual, de cuál es mi colchón financiero actual, y siempre accionando y actuando como sí… esa fecha, que me he puesto, fuera mi fecha límite para ese salto.

Pensar y verlo así, me ayuda a accionar sin ese miedo, pero con la presión suficiente, como para actuar, actuar y actuar, ponerme en marcha y dejar de procrastinar. Revisar mis prioridades y seguir accionando, prueba-error-prueba-error. Paso a Paso.

Y probablemente sea más lento, pero será a mi manera, porque creo, y es mi creencia, que no hay una receta mágica. Sí unas pautas y que cada uno, según su SER, pude coger un poco de aquí, otro poro de allí y un poco más, de más allá, y hacer su propia fórmula.

Pero esta, es mi historia. Lo importante, es que tomes consciencia de la tuya. Y sí, que tengas a esas personas que “lo dejaron todo y emprendieron” como modelo a seguir, pero siendo consciente de tus circunstancias. Que su 10, sea tu 0, pero siempre, teniendo en cuenta tu situación actual.

Me encanta que agiten mi avispero y me vayan dando la patadita, porque en mi caso, es lo que me ayuda a tomar acción y acercarme, cada día más, a mi objetivo. Creo, y sigue siendo mi creencia, que hay que atreverse a acudir a las personas adecuadas, que sabes que agitarán tu avispero. Y eso, es lo que he hecho esta semana. Gracias Sam y Andrea.

Como digo, esta es mi historia y como a mí me funciona accionar y sentirme en coherencia con mis valores. Si a ti también te ayuda, feliz de aportarte. Si no es así, te invito a que sigas buscando dentro de ti qué es lo que a ti te incomoda y te hace accionar para alcanzar tus sueños. Y si quieres que sea tu faro, para cruzar el puente en este viaje, aquí estoy para acompañarte.

Deja un comentario