El poder de un abrazo

Hoy me desperté con el mismo pensamiento con el que me fui a dormir a noche. Y hace unos días, leía una frase de Gabriel García Márquez que decía: “Todo se reduce a la última persona en la que piensas en la noche antes de dormir. Ahí es donde está tu corazón”. Eso ha desencadenado un sentir, que ha dado paso a una serie de frases, que tenían un destinatario.

Siento ese abrazo tímido que necesita ser recogido, sentido y respirado, para convertirlo en un abrazo profundo, sincero, de corazón a corazón.

Un abrazo que recorre y hace vibrar todo tu cuerpo, desde el corazón a los pies y vuelve.

Un abrazo que es tan intenso que te nubla y a la vez te da paz y hogar.

Un abrazo que te eleva.

Quiero abrazarte así, desde el corazón, desde el amor y el sostén, desde mi Ser a tu Ser, hasta sentirnos libres, sin miedo, sin juicio y con respeto.

Abrazos que te elevan

Sentía que tenía que escribir esas líneas, pero a medida que iban pasando las horas, la idea se ha ido haciendo más grande, y es que el asunto de los abrazos, últimamente, está como muy presente a mi alrededor… así que ahí voy con mi reflexión de hoy y empiezo con unas preguntas:

¿Sabes sostener un abrazo? O ¿eres de esas personas que no aguanta más de 1 segundo abrazada a alguien y siente la incomodidad?

Abrazos de oso

Confieso, que era de las que daba abrazos fugaces. En cambio, mi hermano siempre ha sido de los que sostenía y se quedaba ahí apapachándote, mientras que yo sentía esa incomodidad y pensaba: bueno, ¡ya! ¿no?, si ya nos hemos dado el abrazo.

Afortunadamente eso ha cambiado. Todo empezó hace poco menos de 1 año, cuando, en un mismo lugar, varias personas hicieron referencia a mis abrazos. No entendía a qué se referían y alguien me dijo, «quizá es que ahora abrazas de verdad, con intención». Ahí vino mi darme cuenta de… Y era así. No sé desde cuándo empecé a sostener los abrazos, pero lo hago.

Desde entonces, ya son varias las ocasiones en las que me han hecho referencia a ello. Porque es cierto, que ahora, si así lo siento, me quedo en ellos, los sostengo y los siento. Y la clave para que alguien lo reciba así, es esa intención que le ponemos.

Además, no es que solo los de, sino que también los sé recibir. Y ¡wooow!, es increíble el poder que tiene un abrazo sincero. Esos abrazos son refugio, hogar, son liberadores, relajantes y algunos llevan tanta energía, que hasta pueden llegar a perturbarte. Por eso ahora, siempre quiero esos abrazos de oso, consciente de que no todo el mundo sabe recibirlos o darlos. Pero si me puedo colgar de unos brazos, ¡ahí que voy!

Y no es que ahora, cuando abraces, tienes que empezar un proceso de pensamiento. No, no ¡ni mucho menos! es todo más sencillo. Simplemente, cuando sientas abrazar a alguien, lo haces y sostienes ese momento, te quedas ahí sintiéndolo, con presencia.

Beneficios de los abrazos

Justamente, hace un par de días, una persona que conozco compartía, en su Instagram, cómo un abrazo podía beneficiar a nuestro cerebro. Y como bien dice, no es sólo una muestra de cariño, sino que ayuda a mejorar nuestro bienestar mental y emocional.

Cuando abrazamos, liberamos oxitocina y eso nos ayuda a reducir el estrés y relajarnos. Pero para que un buen abrazo funcione y libere todo sus beneficios debe durar al menos 20 segundos.

Te aseguro que cuando le coges el gusto y los sientes de verdad, esos 20 segundos se te hacen cortos y quieres más.

Una experiencia inolvidable en la selva de Perú

Antes decía que los abrazos están muy presentes últimamente en mi entorno. Y es que, el pasado mes de agosto, volví a viajar a la selva de Perú con mi ONG Selva de Sueños. Durante 15 días, tuve la suerte de poder compartir en una universidad, con futuros profesores de comunidades nativas, talleres de gestión emocional y liderazgo.

En una de las clases, no recuerdo bien cómo surgió, hablamos sobre los abrazos. De cómo me gustaban que fueran y que había que abrazarse corazón con corazón. Eso me llevó a hacer una meditación con los alumnos abrazados en pareja y fue una experiencia maravillosa, que, además, se convirtió en el hilo conductor de esas dos semanas.

En mi última clase, los voluntarios y alumnos se habían organizado para esperarme y abrazarme todos. Yo en broma, días antes les había dicho, que mis clases serían un éxito si los veía por el campus abrazarse. Y bueno, no fue tanto así, pero antes de irme muchos quisieron sentir ese abrazo, yo me cargué de energía con ellos y siento que planté una semillita.

Todavía hoy, me escriben y me mandan abrazos de oso. Además de que ha quedado un grupo de WhatsApp que se llama “abrazos SDS”. Y me alegra, porque siento que algo quedó allí.

alumnos nopoki

Así que, ahora que sabes lo importante que son los abrazos y los beneficios que tienen ¿Cómo vas a abrazar y recibir los abrazos en adelante? Prueba a ponerles esa intención y me cuentas a ver qué tal.

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