¿Alguna vez te has hecho esta pregunta?. Si estás aquí, imagino que, uno de los motivos es porque te ocupas de ti y quieres estar en coherencia con tu Ser, si es que todavía no lo estás.
Hace unos días, Miguel Berenguer nos lanzó un reto. En su serie de mails 365 días de Poder y Crecimiento, nos invitaba a aprovechar las oportunidades y colaborar. Y lo hice con uno de mis darme cuenta de… más importantes para mí. Por eso hoy lo comparto también aquí, porque creo que este es un punto crucial. O por lo menos, así fue para mí.
Pon límites
Cuando empiezas a caminar por este viaje de autoconocimiento y desarrollo personal, hay una frase que seguro has oído miles de veces y es: “tienes que poner límites”, “aprende a poner límites”…
Pero cuando no estamos acostumbrados a hacerlo, decir NO es todo un tema. Es casi antinatural y necesita de un proceso porque seguro que te sientes fatal, te recorren una marea de emociones, pensamientos y sensaciones corporales que te cuestan gestionar.
Todo eso lo provoca el miedo al juicio. ¿Qué van a pensar ahora de mí?, ¿qué dirán? ¿Soy egoísta porque digo que no?, ¿no me van a pedir nada más?, ¿no van a contar más conmigo?… te sientes mal, enjuiciado, observado… pero en realidad, todo eso son tus propios juicios hacia ti.
El valor del respeto
¿Y sabes por qué pasa eso? Porque hay un valor muy importante que no estás honrando… el del Respeto.

Y cuando hablo de respeto, hay que empezar por el respeto hacia uno mismo o una misma. Porque no podemos esperar que los demás nos respeten, si no nos respetamos a nosotros mismos.
Te voy a contar mi secreto. Cuando me empecé a respetar, los límites salieron solos, ni tenía que pensar en ponerlos. Porque en el preciso instante en el que te respetas, ya pones esos límites de forma natural e inconsciente.
Porque sabes lo que sí quieres y lo que no. Con quién y con quien no quieres estar, dónde, cómo… y que cosas ya no estás dispuesto a permitir.
De repente, dejas de repetir ciertos patrones que te hacían daño. Te alejas de esas cosas o personas con las que no te sientes bien. Cambias tus prioridades, tus relaciones, tus hábitos. Todo se va dando poco a poco.
Y cuando eso pasa, por arte de magia, y sin pensarlo, empiezas a poner límites. Sin incomodidades, ni juicios, sin pensarlo. Y lo más importante, sin tan siquiera tener que decir NO. Porque haces lo que haces desde tu propia coherencia, desde tu Ser, porque sabes qué es lo mejor para ti.
Y si te pasa como a mí, yo me di cuenta pasado un tiempo. De repente tuve ese «aha moment» en el que me dije: «¡Wooow! he dejado de relacionarme con cierto tipo de persona porque me respeto. Y además, hace más tiempo del que pienso, que me respeto. En ese momento sentí como un nudo en mi pecho se desataba. ¡Fue increíble! y todo esto fue después de una sesión de coaching con mi estimado Gon. Recuerdo perfectamente ese momento, y la sensación de ese nudo que hacía clac y desaparecía.
Como te decía al principio, para mí, este fue uno de los “darme cuenta de…” más importantes. Y espero que te sirva. Espero, de corazón, que empieces a honrar el valor del respeto, si es que todavía no lo haces.
¿Qué no sabes cómo hacerlo?
Te voy a dar algunos trucos.
- Define qué es para ti el valor del respeto.
- Observa atentamente, qué haces en tu día a día para honrar este valor tan importante.
- Qué te aleja o te acerca a él.
- A partir de ahí, podrás tomar acciones y decidir.
Recuerda que, en ocasiones, un NO para otros, es un Sí para ti. Y todavía hay algo más, que un día me dijo una profesora y ahora amiga María Eugenia. Y es que un NO, es una Nueva Oportunidad.
Nueva
Oportunidad
Tanto para ti, como para quien recibe el NO.
Así que… ¿Qué haces en tu día a día para respetarte?


Deja un comentario