¿Estoy donde quiero estar?
Es una respuesta compleja, porque hoy lo estoy, pero quizá mañana quiera moverme para estar donde quiero estar.
Hace años entré en el viaje del autoconocimiento, y como siempre digo, es un pasaje de tren con paradas, pero sin destino definido.
Un tren del que me bajo cuando quiero y necesito, y al que vuelvo a subir cuando decido.
Y lo único que tengo claro ahora, es que quiero seguir viajando en él.

Un tren que parece llevarme a Ítaca, por cierto, un cuento que os recomiendo leer, en el que lo importante no es el destino, sino todo lo que pasa en el camino.
Y es en este camino donde he aprendido mucho, y sé que seguiré aprendiendo. Para eso, tener la mente abierta y flexible ha sido y es esencial.
Un viaje de adentrarse en las profundidades de mí ser y tomar consciencia de lo que realmente me importa y quiero. Donde he aprendido a respetarme, para que los demás me respeten.
Este viaje ha tenido algunas paradas dolorosas, gracias a las cuales soy quién estoy siendo ahora.
Hay tantas cosas que me han traído a este punto del viaje, que podría hasta escribir un libro.
Pero hay dos mantras que me ayudan día a día a gestionar los momentos más complejos.
El primero es:
Lo que importa No es lo que te sucede, sino cómo reaccionas a lo que te sucede.
Epícteto
Porque en la vida hay cosas que no dependen de uno mismo, pero cómo actuemos, cómo nos lo tomemos, nuestras acciones… sí que sólo dependen de uno mismo. Porque el botón de nuestras emociones está en nuestras manos.
El otro es:
«Lo que se resiste persiste y lo que se abraza se desvanece»
Carl Gustav Jung
Cuanto más queremos evitar algo o que deje de pasar, ahí va a seguir, y es que las emociones están ahí para algo, son energía que necesitan salir, y en lugar de negarlas e ir contra ellas, fluir, observarlas y aprender a gestionarlas me resulta mucho más enriquecedor y provechoso. Por eso, ahora, cuando tengo que llorar, lloro, sin importar lo que digan o piensen los demás.
Para ello, he necesitado aprender a soltar el control y ser más flexible, porque el control y la exigencia me proyectaban en el futuro, lo que implicaba no vivir el aquí y el ahora, ni disfrutar cada momento como lo que es: ÚNICO.
Un ejemplo, antes cuando me iba de viaje, necesitaba tener todo atado, cada lugar, cada visita, casi hasta cronometrado, ahora, muchas veces me voy con una idea de lo que quiero hacer y una vez allí, las cosas van pasando y surgiendo como tienen que suceder.
Soltar el tener todo absolutamente organizado, me ha permitido vivir más en calma y disfrutar más de las cosas.
Considero que sigo siendo organizada, metódica, pero ha cambiado algo muy importante, desde donde hago las cosas.
Sé que desde fuera se ve diferente, porque así me lo dicen, y es porque la que ha cambiado soy yo, ha cambiado mi observador, desde dónde lo hago, que es desde el disfrute, desde hacer lo máximo y lo mejor que pueda en cada momento y responsabilizándome, en lugar de hacerlo desde la exigencia y el control.
Porque cuando estamos con control, el cuerpo se tensa y a nuestro cerebro le cuesta más ser creativo. En cambio, cuando fluimos, el cuerpo cambia y está más suelto, la mente más quieta y la creatividad se activa.

Y es así como fluyo no con la vida, aquí y ahora, sintiendo las experiencias como placenteras, a pesar de las dificultades y el cansancio, porque confío, confío en mí y en que las cosas se van colocando si dejo que sigan su rumbo.
¡Claro que esto no es un camino de rosas siempre! pero confiar, soltar y saber qué me importa de verdad, me ayuda a que las cosas no tan buenas pasen antes.
Así que, a la pregunta, ¿estoy donde quiero estar?
Mi respuesta es:
hoy sí, mañana se verá.
Te invito a reflexionar con un papel y lápiz
¿Estás donde quieres estar?
¿Estás en modo control?
O ¿Estáis en modo fluir?
¿Qué te falta?
Si lo necesitas puedo llevar tus maletas en este viaje y ser tu Sherpa. Soy oferta.
Cuento: La excursión de Arán…
Esa mañana se había levantado feliz. Arán tenía una excursión con sus amigos de la escuela. Al llegar a la montaña el maestro les había advertido del peligro de alejarse del grupo, podían perderse.
Arán se entretuvo mirando unas flores y de repente se dio cuenta que los demás habían seguido el camino, dejándolo atrás.
Se encontraba solo, en medio de la montaña. Siguió andando hasta que se encontró con un río. Entonces no aguantó más, se sentó en una roca y empezó a llorar. Estaba desconsolado, se había perdido.
De pronto, como en un susurro, una voz le empezó a hablar:
¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
Arán miró a un lado y a otro y no vio a nadie ¿Estaré soñando? Se preguntó.
Pero la voz volvió a preguntar:
¿Qué te pasa?
Arán, confuso, dijo:
¿Dónde estás?¡No te veo!
La voz contestó:
Soy el río ¿Qué te ha pasado muchacho para estar tan triste?
Arán, aunque un poco sorprendido de que el río le estuviera hablando, contestó:
Me siento perdido, no sé qué hacer.
Entiendo, le dijo el río, pero quizás yo te pueda ayudar… ¿Qué te parece hacer como yo?
¿Cómo tú? Preguntó Aran.
Sí, déjate fluir, le explicó el río. Yo me dejo fluir de principio a fin. Si por mi camino encuentro alguna traba no me pongo triste, tampoco ofrezco resistencia, simplemente me dejo fluir hacia otro sendero por el cual pueda seguir fluyendo y así me voy adaptando a todos los terrenos, hasta a los más inhóspitos, dejándome fluir.
A Arán le pareció una idea estupenda, entonces se relajó siguiendo el consejo del río y dejó fluir sus emociones, ya no estaba preocupado. Gracias al río el miedo había desaparecido. Decidió no hacer, simplemente dejarse llevar. Disfrutó del caluroso día junto al río hasta que llegaron sus compañeros y su maestro, que lo habían estado buscando por la montaña.
Arán suspiró y recupero su felicidad.
MORALEJA
El único paso vital en tu camino hacia la iluminación es este: aprende a dejar de identificarte con tu mente. Cada vez que creas una brecha en el fluir de la mente, la luz de la conciencia se vuelve más fuerte.
La habilidad para ceder, para fluir sin rigidez, para ir con la corriente en vez de contra. Es el poder que logra el cambio mediante el esfuerzo sin esfuerzo.


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