Sacando a loba que llevo dentro

Hoy honro cada músculo de mi cuerpo, porque me recuerda que ayer fue un día espectacular y de culto, de honrar a la loba que llevo dentro.

Mi relación con la danza

Siempre me ha apasionado la danza. Y aunque no es algo que manifieste con frecuencia, me encanta bailar. Y no me refiero a una canción, sino a coreografías.

Me gusta la danza contemporánea, la callejera y toda la que que no tiene normas y sobre todo, que no entiende de tallas, edad o color.

De pequeña hacía danza clásica, jazz y natación sincronizada. Pero en esta sociedad normativa, a veces, nos mandan mensajes que calan en nuestro subconsciente y hacen que nos creamos que no podemos SER o hacer algo que nos apasiona y nos mueve, por no tener una talla XS o S.

No suelo hablar de estos temas porque prefiero vivir mi proceso hacia adentro y no exponiéndome. Me siento más cómoda hablando de otras cosas que también pueden ayudar a las personas. Es una elección personal. Además, hay otras personas, que me acompañan en este proceso, que lo hacen muy bien, como Mireia Hurtado o Mónica, entre otras.

Volviendo al tema, la cuestión está en que oigo música y me dan una escoba y me monto mi propia coreografía. Soy feliz bailando, moviendo el cuerpo según me lo pide, expresado con él. Ah y ver la cara de mi perrita de “a esta se le ha ido la pinza”.

A flor de Piel

Hace un año y medio conocí a Marina Santo en uno de sus retiros. Fue una explosión, no tengo palabras. Me sentí libre, me sentí yo, integrada con cada una de las partes de mi cuerpo. Tomando consciencia de ellas, desde dentro hacia fuera, sacando, como me dijo Marina, la loba que llevaba dentro.

Desde entonces, tenía en mente repetir. Y después de un 2024 lleno de interferencias relacionadas con la salud, que han ido dejando cicatrices físicas en mi cuerpo y otras no tan físicas, pero que, por suerte, he podido ir atendiendo durante el año, sentía que necesitaba reconectar y mimar mi cuerpo, escucharlo y dedicarle un día completo, única y exclusivamente a él. Porque se lo merece, porque es mi templo, porque si he hecho lo que he hecho, y estoy donde estoy hoy, es gracias a él. Y por eso necesita ser honrado, respetado, cuidado y además, aceptado.

A todo esto, Marina Santo, organizaba un nuevo retiro, en esta ocasión acompañada de Yania concepción. Como siempre, en un lugar que despierta todos los sentidos, en un entorno espectacular, como es la casa ballena, en La Pedriza de Madrid.

En este retiro, Marina nos trajo esa parte de danza, de dentro hacia fuera, desde nuestros huesos, músculos y nuestra piel. Donde nos invitó a crear nuestras propias coreografías. A ser libres, a movernos como sintiéramos en los 3 niveles, desde el suelo, al medio, hasta el alto, con pausas, y sintiendo. Siempre con los ojos abiertos para poder ver y observarNOS. Porque por la vida vamos con los ojos abiertos.

Yania, otra maravilla de mujer e inspiración, que tuve la oportunidad de conocer en este retiro, completó toda esta experiencia de una forma magistral. Con esa parte más somática, de percibir con todos nuestros sentidos. Una combinación que integra perfectamente esta experiencia, bien llamada “A flor de piel”.

Presencia

Iba con cierto miedo por cómo iba a responder mi rodilla, pues en abril me rompí el menisco. Y aunque no he dejado de hacer cosas, el dolor lleva conviviendo conmigo meses. Pero hoy tengo que darle las gracias a esa lesión, porque ayer hizo que, en todo momento, estuviera Presente. Escuchando a mi rodilla, con plena presencia, sintiendo hasta dónde podía acompañarme en ese día.

Y le doy las gracias doblemente, porque me acompañó mucho más de lo que yo pensé. Me permitió ir probando donde estaba el límite y lo mejor de todo, es que en ningún momento el dolor apareció.

Mis reflexiones

El oráculo

El trabajo con el cuerpo debe permitir la esperanza. Quizá sea muy inocente pensarlo, pero el cuerpo muere si está lleno de pesimismo.

El organismo necesita esperanza.

Nora Chipaumire

Mi oráculo me trajo esta reflexión: La esperanza es lo que nos mueve. Marca el impulso para hacer cosas, y creer que algo mejor es posible. Es la búsqueda de nuestros anhelos y de nuestra misión.

Creo que nada es casual, sino causal y ese oráculo me conecta mucho con mi momento actual.

Otra de las reflexiones a lo largo del día fue, que sentía más mi cuerpo, sentía más mi pisada con toda la planta del pie, estaba más conectada con él y sentía que necesitaba más mimo y cuidado por mi parte.

Por eso me comprometí a cuidarlo más. Acariciarlo, amarlo y aceptarlo todavía más de lo que lo hacía cuando llegué ayer a este retiro. Porque es mi templo y necesita de mí como yo necesito de él. Nos necesitamos mutuamente y nos tenemos que cuidar, porque somos uno. No somos dos entes separados. Somos uno y vivimos en nosotras, yo soy mi cuerpo y mi cuerpo es yo. Nos cuidamos y nos abrazamos, nos amamos, respetamos y valoramos. Cuerpo, te amo y respeto cada hueso, cada músculo, cada centímetro de piel.

Finalizamos el día escribiendo nuestro propio oráculo. Lo sorpresa fue que luego, lo intercambiamos y a mí me tocó el de Yania que decía:

Hay poder dentro de mí,

MUÉVELO.

Y no puedo ser más acertado.

Mi oráculo decía:

Tu cuerpo y tú sois UNO.

ÁMALO

Y no quiero acabar, sin hacer mención a algo que nos trajo Yania y que me pareció muy importante, el consentimiento.

El consentimiento, es ese límite que queremos poner, o es esa libertad que queremos dar, pero siempre desde el consentimiento.

Quiero agradecer a Marina y a Yania por esta magnífica experiencia. Porque una vez más, han despertado todos mis sentidos y a la loba que llevo dentro y quiero que esté más presente.

2 respuestas a “Sacando a loba que llevo dentro”

  1. Avatar de Luis Sevillano Martín
    Luis Sevillano Martín

    Emocionante, precioso y gran texto escrito desde muy dentro. Enhorabuena y gracias por compartir. 😘

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias mi querido Luis 🙂

      Me gusta

Replica a Sonia Cancelar la respuesta