13 de febrero del 96
Unos meses después de acabar la carrera, mi padre me dijo: “O encuentras un trabajo en Barcelona o vuelves a Andorra” y de repente, la pareja de una amiga me dijo, están buscando gente para trabajar en Airtel, la actual Vodafone.
Cuando me presenté a la entrevista, en Ronda San Pere, en la entrada, un cartel bien grande decía, Moviline y pensé ¿me habré equivocado? No, no me había equivocado. Tuve una entrevista con Carol, la que, sin saberlo, iba a ser mi jefa y maestra en los próximos años.
Hace 30 años ya, de aquel martes 13 de febrero del 96, en el que entré con mis muletas, recién operada de la rodilla, en un trabajo que, en mi mente, iba a ser temporal, “hasta que encontrara algo de lo mío…”


Ese día empezamos un grupo muy grande, unos venían de la ETT Estratel para MoviLine y otros de BCS para Movistar, que se estaba empezando a implementar. Los nervios de la primera llamada: MoviLine buenas Tardes, le atiende Sonia, Extensión 581, ¿en qué puedo ayudarle?
Y así empezó la historia, que este viernes 3 de julio, 30 años después, nos ha juntado a 70 compañeros, con los que hemos compartido mucho. Muchas vivencias de todo tipo, trabajo, aprendizajes, celebraciones, fiestas…
Centro de Relación con Cliente Barcelona
Echando la vista atrás, después del viernes, me he dado cuenta de que… de esos 30 años, 16 han sido en Barcelona y son los años donde he tenido los mejores compañeros y jefes de Telefónica móviles. Porque sí, nosotros somos móviles, con orgullo somos UT.

Residencial, grandes cuentas, empresas, y servicio técnico. No, no fue siempre un camino de rosas, pero fueron los años de mayor aprendizaje con jefes que me enseñaron mucho. Lo que no quita que, a alguno/a, en un momento dado, le hubiera mandado a paseo, pero la verdad es que aprendí muchísimo y me dieron grandes oportunidades.
Los errores que me hicieron crecer
Quizá muy joven, y con falta de madurez para asumir ciertas responsabilidades y sin pizca de idea de cómo ser supervisora y gestionar equipos. Ahora, desde la madurez y los designios de la vida, me doy cuenta de tantos errores que cometí, no sólo como jefa, sino también como compañera, pero son esos aprendizajes los que me han llevado hoy aquí. Y claro, con la madurez y el autoconocimiento actual, es fácil decir que hubiera sido diferente, pero sin esa Sonia del pasado, no existiría esta Sonia del presente.
Las jefas que dejaron huella
Y me doy cuenta de que, esos aprendizajes, también han servido para gestionar otros proyectos fuera de la empresa. Gracias a Carol, aunque en algún momento pensé en dejarlo todo por ese carácter, y Nuria, que todavía recuerdo la conversación, el día que dejaba tu equipo y un cargo, respetando la decisión que había tomado a pesar de las indicaciones. Para mí, las dos, las mejores jefas que he tenido.
Gloria, que siempre era como una madre, Neus y Susana, Ferrán, Jaume, Manel… Y como no, grandes amistades que hoy día siguen ahí, aún con la distancia, amistades que siempre están, Trufet, Sister, Jones…
Y muchos compañeros, con los que sigue habiendo un gran cariño porque hemos vivido, aprendido y lidiado mucho, empezamos la mayoría muy jóvenes y hemos crecido juntos, con nuestras luces y sombras, nuestros pros y contras, nuestras mejores y peores versiones…

Barcelona-Madrid: dos etapas, dos versiones de mí
Juntarnos de nuevo, ha sido un viaje al pasado para recapitular y tomar la consciencia de toda una etapa de vida.
Porque si Madrid está siendo una de las mejores etapas de mi vida (no me fui a Madrid por un tema laboral, sino más bien personal, necesitaba un cambio). Barcelona tiene mucha historia para mí. A los 12 años me fui a estudiar allí, hice la carrera y ahora me doy cuenta de que viví la etapa laboral más bonita de estos 30 años.
Últimamente, cada vez que vuelvo a Barcelona, algo dentro de mí tiene ganas de volver, y me pregunto ¿qué hago? pero todavía no tengo la respuesta.


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