Hace unos días, antes de regresar a casa, me despedía de un gran amigo, y cada vez que me despido de él siento una presión en el pecho que me cuesta describir. No es echar de menos, ni de más, es algo más profundo, no es como estar enamorada, es un amor que por momentos duele en el pecho, intenso, como si lo presionaran, pero a la vez es bonito, agradable, y no quieres dejar de sentirlo porque te llena.
Y justamente leí algo que le dio todo el sentido a eso que no era capaz de expresar. El texto decía: “la amistad es una de las historias de amor más grandes que existirá” y sí, eso “es lo que es…”
Pero no todas las amistades son así, tenemos amigos, amigos de la infancia, del colegio, de la universidad, los amigos de verano, del trabajo, de nuestras parejas, amigos de determinados círculos con los que compartimos aficiones, gustos…, amigos que a veces están más y otras menos, pero siempre son amigos… Y con cada uno y cada una, hay algo que nos une, y por eso son lo que son, amigos.
Pero luego está esa amistad, especial, que es imposible ponerle nombre ni “etiqueta”, esa amistad que no tiene que ver con el tiempo, la edad, la cercanía física, ni los gustos comunes, ni nada que se pueda describir. Es esa amistad con la que Eres, con la que puedes Ser, donde te sientes en casa, segura, vulnerable, y te dejas fluir y sentir, como cuando el viento enreda tus cabello.
Es esa persona con la que puedes compartir tus sombras, tus secretos, tus miserias, tus días malos, pero también tus luces, tus logros, alegrías y tus días buenos, porque no juzga, porque te sostiene cuando lo necesitas, pero también te dice las verdades, aunque duelan.
Es poder Ser porque sabes que “es lo que es”. Es compartir porque sabes que no va a haber juicio, sino escucha, acompañamiento y, en algunos momentos, ese espejo en el que todavía no te has visto.
Es esa amistad que elige estar ahí, que te conoció y eligió seguir sin obligaciones, sin promesas, sin reproches, con intención y con el saber de que, esto, puede ser un momento o más, pero eso no importa, porque lo que importa es ahora.
Siento mi corazón lleno de amor, un amor intenso, que tengo ganas de gritarlo a los cuatro vientos, pero es tan fuerte que el grito se ahoga. Y siento que es lo más parecido a lo que los quechuas llaman munay. Es lo más parecido a un amor incondicional, que es lo que es…
Por eso amigo, con estas líneas quiero que sepas lo mucho que te quiero. No sé cuánto dure, si será para siempre o no, pero disfrutemos “el poder de la hora…” 🙂
Y ojalá, tú que quizá leas estas líneas, tengas una amistad así o algún día la encuentres, porque de verdad te digo, que es hermoso. Yo me siento afortunada de poder vivir este momento con una amistad así. Y aunque estemos lejos, hay abrazos que se quedan grabados y marcados en la piel.

¡Te quiero amigo!


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